¿Cómo elegir el equipo de protección respiratoria adecuado para tu trabajo?
- Sara Sánchez
- hace 2 días
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En muchos entornos industriales, la protección respiratoria no es opcional: es un elemento fundamental para garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores. Sin embargo, no todos los equipos de protección respiratoria ofrecen el mismo nivel de protección ni están pensados para los mismos riesgos.
Elegir el equipo adecuado no solo ayuda a cumplir con la normativa, sino que reduce de forma significativa el riesgo de enfermedades respiratorias y mejora la comodidad durante la jornada laboral.
Si tienes dudas sobre cuál elegir, a continuación te explicamos los aspectos clave que debes tener en cuenta
1) Identifica el riesgo real
Antes de elegir un equipo, lo primero es saber a qué te estás exponiendo:
Polvo
Humos
Nieblas
Gases
Vapores químicos
El tipo de contaminante es lo que determina el tipo de filtro necesario.
2) No es lo mismo partículas que gases
Este punto es clave:
Para polvo y humos → se utilizan filtros de partículas (P1 / P2 / P3)
Para gases y vapores → se necesitan cartuchos específicos, normalmente de carbón activo
3) Elige el tipo de equipo según el trabajo
No todos los trabajos requieren el mismo nivel de protección respiratoria, ya que la intensidad, la duración de la exposición y el tipo de contaminante pueden variar considerablemente. Por este motivo, es importante seleccionar el equipo más adecuado en función de las necesidades reales de cada tarea.
Estos son los tipos de equipos de protección respiratoria más habituales:
Mascarilla desechable → indicada para usos puntuales, trabajos de corta duración y situaciones con una exposición baja a contaminantes.
Equipo reutilizable con filtros → una opción más versátil, cómoda y duradera, adecuada para exposiciones moderadas y para trabajos que requieren un uso frecuente del equipo.
Equipo motorizado o con suministro de aire → recomendado para exposiciones altas, trabajos intensivos o jornadas prolongadas, ya que ofrece un mayor nivel de protección y reduce el esfuerzo respiratorio del usuario.
4) Ajuste = protección
Un equipo de protección respiratoria que no sella correctamente pierde gran parte de su eficacia y, en la práctica, no ofrece una protección real frente a los contaminantes presentes en el aire. Un mal ajuste permite la entrada de partículas, gases o vapores, incluso aunque el filtro sea el adecuado.
Además, la comodidad también es un factor clave. Si el equipo resulta incómodo, pesado o dificulta la respiración, es más probable que se coloque de forma incorrecta, se ajuste mal o, directamente, no se utilice durante el tiempo necesario.
Conclusión
La protección respiratoria debe elegirse siempre en función del riesgo real, y no “por costumbre” o por utilizar el mismo equipo en cualquier situación. Cada entorno de trabajo puede presentar contaminantes distintos y niveles de exposición diferentes, por lo que usar una protección inadecuada puede generar una falsa sensación de seguridad.
Si no tienes claro qué tipo de contaminante hay en el aire —o en qué concentración—, lo más recomendable es comenzar por una evaluación del entorno. Este paso permite identificar correctamente los riesgos, seleccionar el equipo más adecuado y garantizar que la protección elegida sea realmente eficaz para el trabajo que se va a realizar.
Para más información consulte el siguiente mail: info@omni-safety.eu.




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